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8 sept 2014

KRUTWING. Nacionalismo revolucionario

El historiador Josemari Lorenzo Espinosa rescata una colaboración de Federico Krutwig para la revista Branka en abril de 1966, en la que el autor diseccionaba el punto de vista revolucionario del nacionalismo. Para Krutwig, el prisma nacionalista dota a la revolución de un contenido del que el comunismo no nacionalista carece. Para Krutwig, los componentes nacionales y revolucionarios en el nacionalismo revolucionario son inseparables.
Muy pronto se van a cumplir 50 años de la aparición de la revista Branka, editada en los años 60 en Bélgica por exiliados vascos. Entre las colaboraciones de su primer número, una de F. Krutwig (1), tuvo notable influencia en la época. Con el título “Nacionalismo revolucionario” (2), aplicaba al caso vasco “una nueva forma de la lucha del hombre por su libertad y, muy en especial, de la clases trabajadoras por su liberación social”. El autor establecía diferencias entre este “nacionalismo revolucionario” y el comunismo, aunque aseguraba que sus raíces estaban en Lenin y Bakunin.
Decía que Lenin introdujo una nueva visión del nacionalismo, respecto a los fundadores del marxismo, que representaba un cambio esencial. Lenin consideraba que “la lucha de liberación nacional de todo pueblo es una parte integrante de la lucha de liberación de los oprimidos en general”. Según Krutwig, el desarrollo de esta teoría habría dado lugar al nacionalismo revolucionario, que “es la forma de lucha (..) adoptada por los pueblos sometidos al imperialismo”.
En opinión del autor y, a pesar de las aportaciones leninistas al marxismo, “los pueblos que no están sometidos a la ocupación extranjera (…) no son capaces de comprender la gran fuerza revolucionaria y progresista que encierran los combates de los oprimidos contra el colonialismo”. De ahí que con la aparición del nacionalismo revolucionario, los comunistas estarían ya en condiciones de entender las justas aspiraciones nacionales de los trabajadores y estos de militar en los movimientos revolucionarios propios. Según Krutwig, “en el nacionalismo revolucionario los componentes nacionales y los revolucionarios forman un compuesto químico. Son inseparables”. Para este autor, el nacionalismo revolucionario era un salto dialéctico en la lucha revolucionaria de los trabajadores. Una nueva realidad y aunque, en parte semejante al nacionalismo burgués, su esencia y su praxis eran diferentes.
Este nacionalismo revolucionario, que se estaba experimentando en Latinoamérica, en Asia o en Africa, aplicado al caso vasco tuvo un verdadero impacto. Krutwig arremetía, en su artículo, contra los PCs español o francés. Este último criticado también por su actitud en Argelia, acusándoles de “traer un nuevo imperialismo a Euskadi, esta vez bajo el manto del proletariado”. Y, al mismo tiempo, abría la puerta a la participación de la pequeña y media burguesía vasca. Algo que, según reconocía, era impensable sin la ocupación extranjera. Es decir, se daba la posibilidad de colaboración proletarios-burgueses (lo que se llamaría Frente Nacional) solo por la aparición de intereses nacionales comunes.
Krutwig veía una hermandad revolucionaria mas allá de los innegables enfrentamientos de clase. Ya que, “el revolucionario español lucha contra un enemigo interno dentro de su pueblo, mientras que en la lucha del pueblo vasco por alcanzar la revolución socialista, el enemigo reviste en primer lugar el carácter de expoliador extranjero”. De otro lado, en esta lucha, “si los proletarios españoles se ponen del lado del Estado opresor, serán nuestros enemigos”.
Entre los enemigos del pueblo vasco, Krutwig citaba especialmente a los “vascos de apellido”: “Esteban Bilbao, Areilza, Lequerica, Careaga y tantos agentes del imperialismo”, diciendo que la patria de esta gente es España. También al norte eran señalados: los Ibarnegaray, Ibarrondo, Elizabide etc, que ocupaban posiciones en partidos franceses. “De ahí que la lucha de liberaciòn nacional vasca tiene que llevarse a cabo, contra todo lo que significa la entelequia España….”.
Para Krugwit hay que interpretar el momento histórico y aplicar en cada caso la solución revolucionaria concreta. Y aunque aporta citas de Lenin, de Mao, y otros, quiere huir del mimetismo y pedir la aplicación del socialismo adecuado, en cada caso concreto. Para ello rechaza la experiencia y aportaciones del PC español y francés, que ignoran los textos leninistas en favor de la autodeterminación y no saben interpretar las necesidades concretas de los pueblos oprimidos del Estado. Y recurre a los ejemplos de liberación de partidos comunistas de China, Vietnam, Cuba o Corea, concluyendo que la liberación nacional no puede hacerse sin liberación social.
Al autor no se le escapan los problemas de un Frente nacional, con la burguesía. “La burguesía vasca jelkide, afirma, tiende a la colaboración con la burguesía española” y también “el jelkide por naturaleza es burgués”. Aunque para Krutwig, en el nacionalismo revolucionario “la condición primordial es la de ser nacionalista”. En este apartado, Krutwig dedicaba amplio espacio a las citas de Mao. Entre ellas aportaba una clave: “En una nación en lucha contra un enemigo extranjero, la lucha de clases toma la forma de lucha nacional, y bajo esta forma se manifiesta la unidad”. A pesar de no olvidar que la contradicción principal es la que enfrenta a la clase explotadora (burguesía) y al proletariado, dice Krutwig que muchos ejemplos de liberación colonial muestran que hay una variable a esta. Y entonces el problema de los “izquierdistas puros”, es que se convierten en “españolistas reaccionarios”. Para Krutwig esto prueba “una ignorancia completa de las condiciones concretas de la lucha revolucionaria en Vasconia. Esta gente, a veces, por rechazar el aburguesamiento del PNV, lo que hacía era echar la criatura con el agua sucia por la fregadera”.
En apoyo de esta tesis cita de nuevo a Mao: “En caso de una guerra de agresión (…) las diferentes clases pueden unirse provisionalmente para llevar una guerra nacional contra el imperialismo”. Indudablemente el caso es mucho menos dramático hoy, en el caso vasco, en el que la ocupación no se presenta siempre con la misma crudeza que en los casos chino, vietnamita, argelino etc. O en la Euskadi de 1936. Pero para esto, Mao también tenía una advertencia: “Cuando el imperialismo no recurre a la guerra, puede utilizar otros medios: polìticos, económicos y culturales como formas mas moderadas de opresión”. Entonces, “la clase dominante del pais semicolonial puede capitular ante el imperialismo: se forma entonces entre ellos una alianza opresora para las masas populares”.
No olvida Krutwig el papel fundamental que adquiere la lengua propia, en los procesos de liberacion nacional. Dedica numerosos párrafos y expone ideas contra la opresión cultural o linguística. Y proponía, a partir de las tesis del vietnamita Troung Chinh, la creación de los conocidos frentes (que luego trataría de adoptar ETA) entre los cuales el cultural se ocuparía de la promoción del euskera y de crear contradicciones con el jelkidismo, que además de burgués sería castellanizante. Este y otros escritos de Krutwig sobre el nacionalismo revolucionario, o sobre la historia vasca, aportaron luz y marcaron el pensamiento de toda una generación en una época de represión cultural sin precedentes. Pero no han perdido toda su vigencia. Para quien tenga a su alcance este texto, recomendamos su relectura. Y en todo caso, dejamos en el aire la posible actualidad de estas, entonces teorías revolucionarias, que casi cumplen cincuenta años. Y que en algunos casos pueden necesitar arreglos, pero en otros mantienen su lucidez inicial.
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(1) Federico Krutwig (1921-1998) euskaltzale y militante vasco. Uno de los mas influyentes miembros de ETA, en el periodo de la V Asamblea.
(2) “Nacionalismo Revolucionario” Branka, nº 1-abril 1966 Ed. ediciones vascas (1979)

26 jun 2014

Sozialismoaren aldeko borroka estrategia

EH Sozialista



Krisi kapitalistaren urte hauetan protagonista izaten ari diren elementu guztien artean nabarmenena klase arteko borrokaren gorakada izan da. Mobilizazio sozialak tamaina ikaragarria hartu du, eta aurrekari gertukoena 70eko hamarkadako frankismoaren aurkako borrokak dira. Kapital handiaren eta bere gobernuen erasoek oposizio zabala eduki dute aurrean, kaleetan.

Urte hauetan, langile mugimendua eta gazteria, murrizketek eta kontraerreformek kolpatu dituzten hainbat sektore, langabezia eta kaleratze masiboak jasan dituztenak, gai izan dira mobilizazio eta adierazpen bideak aurkitzeko. Eta hau guztia, hainbat agintari sindikalek borroka ezberdinei eta greba orokorrei jarraipena ez ematen temati segitzen duten arren eta itun soziala eta negoziazioa defendatzen dituzten arren.
Agintari sindikal hauek, gobernuak eta patronala "zentzudunak" bihurtu eta aurrera eramaten ari diren ofentsiba "hauen borondate aldaketarekin" geratu daitekeela planteatzen dute.

Azken urteetako greba orokor arrakastatsuek, LOMCEaren aurkako eta hezkuntza publikoa defendatzeko egindako ikasle greba bikainek, PAHren bitartez aurrera eramandako etxe kaleratzeen aurkako borrokak, lan gatazketan langileen greba mugagabeak eta borrokak... Mobilizazio eredugarri guzti hauek, batzuk aipatzearren, borrokatzea posible dela eta irabaz daitekeela erakutsi dute. Langile klasea bere tradizio onenak berreskuratzen ari da: asanblada demokratikoak, erresistentzia kutxak, elkartasuna lortzeko mobilizazioak zabaltzea, greba mugagabeak... Garaitu daiteke eskuina, bai noski, baina tinko borrokatzen bada, mobilizazioak elkartzen badira, greba orokorrei jarraipena ematen bazaie eta egoerak eskatzen duen mailan dagoen programa bat defendatzen bada.

Langile klasea da eraldaketa sozialaren motorra

PPren, EAJren eta UPNren gobernuak etengabe saiatu dira protesta soziala kriminalizatzen komunikabideen eta errepresio polizialaren bitartez edota askatasun eta eskubide demokratikoak erasotzen dituzten legeekin. Hala ere, errepresioak ezin du borroka geratu. Aitzitik, borroken erradikalizazioak eta geroz eta gehiago diren greba mugagabeek argi uzten dute, alde batetik, langileen hainbat sektorek beren eskubideak defendatzeko amaierara arte iristeko duten determinazioa eta, bestetik, patronalaren erasokortasunaren aurrean moketazko sindikalismoaren porrota. Zeinen ikasgai izugarria beren akademietako atril erosoetatik eta egunkarietako zutabeetatik langile klasea ez zela existitzen eta, noski, ez zela subjektu iraultzailea zioten horientzat!


Gorantz doan dinamika baten aurrean gaude, bere nahitaezko gorakada eta beherakadekin, baina garatzen jarraituko duena. Hori eragingo dute PPk, EAJk eta UPNk zerrendan dauzkaten murrizketa berriek, eta baita garaipenetatik nahiz porrotetatik ateratzen diren ikasgaiek ere.


Korronte orokorra aukera iraultzaile eta sozialista bat eskala handian garatzearen aldekoa da. Honen helburua eskuineko gobernuekin amaitzea baino askoz haratago doa. Ez da nahikoa bozkatzea eta eskuina gobernuetatik kentzea, hau beharrezkoa bada ere. Beharrezkoa da instituzioetan, baina batez ere kalean, modu tinko eta kontsekuente batez langileen interesak eta kapitalismoak zapaldurik daukan gehiengo sozialarenak defendatuko dituen proiektu politikoa defendatzea.


Agerian dago langile mugimenduan eta bere erakundeetan posizio politikoen espektro zabala dagoela. Posizio erreformistenetatik eta sozialdemokraziatik gertuen daudenetatik borrokarekin eta eraldaketa sozialarekin kontsekuenteenak diren sektoreetara arte. Gure ustez, beharrezkoa da sozialismo iraultzailearen ideiak defendatzea langile mugimenduan eta honekin batera beharrezkoa da langileen erakundeek sozialismoaren aldeko borroka antolatu eta kontzientea bultzatzea.


Helburu honetan, beharrezkoa da programa sozialistaren defentsan eta langile klasearen indarrean, borroka gaitasunean eta sormenean oinarrituko den estrategia. Funtsezkoa da sindikatuek eta ezkerreko alderdiek sitema kapitalista honen logika ez onartzea; sektore finantzariaren eta monopolio handien (banku, elektrizitate, garraio, telekomunikazio...) langileen kontrol demokratikopeko nazionalizazioa defendatzea; etxe kaleratze guztien aurka eta banka handiaren jabetza diren etxebizitza multzoaren desjabetzearen alde borrokatzea, horiek alokairu sozialean ezartzeko; hezkuntzaren kontraerreforma frankistaren (LOMCE) aurkako eta osasungintzaren pribatizazioaren aurkako mobilizazioaren buruan jartzea; greba orokorrei jarraipena ematea kaleratze masiboei aurre egiteko; 35 orduko lan astea defendatzea...


Beste mota bateko gizarte bat eraiki dezakegula seinalatu behar dugu, monopolio handi batzuen, milioidun eta bankarien gutxiengoaren diktaduratik askaturik egongo dena. Gizarte sozialista honen aldeko borroka ez da asmo oneko utopia bat, gizateriaren konkistak mantentzeko presazko behar bat baizik. Hori da langileek eta gazteek Euskal Herri aske eta sozialista bat lortzeko nahi dugun eta behar dugun bidea.


Arkaitz Aparicio, Euskal Herria Sozialista-ren izenean

21 may 2013

[Libro] ¿Para que sirve El Capital?. Libro libre, escrito por Iñaki Gil de San Vicente

 
Texto escrito para el 2do Encuentro de Escuela de Cuadros que se llevará a cabo en la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), Caracas, del 30 de mayo al 1 de junio del 2013.
 
Estamos reunidos aquí para reflexionar sobre una interrogante ¿Para qué sirve El Capital? La respuesta es simple e inmediata: para avanzar al comunismo mediante la revolución socialista.

El Capital fue escrito para ser la obra cumbre de toda la impresionante praxis revolucionaria de Marx, pero también de Engels. Será esta respuesta inmediata la que oriente este texto.
Sin la perspectiva práctica revolucionaria, sin la perspectiva política en suma, nada del marxismo es comprensible, y por tanto El Capital es ininteligible. Ahora bien, como iremos viendo, la política marxista no se reduce a la politiquería parlamentarista por muy de izquierdas y de masas que diga ser, y menos todavía burguesa y reformista, sino que en sí misma, la política revolucionaria es la síntesis del resto de prácticas económicas, El Capital nos remite una y otra vez a las tres grandes contradicciones antagónicas que explican la pugna permanente entre el marxismo y la ideología burguesa, a saber: Una, la existencia o no existencia de la explotación asalariada, la corrección de la teoría de la plusvalía y del conjunto de la crítica marxista de la economía política.
 
Otra, la corrección de la teoría marxista del Estado, del poder, de la violencia, de la democracia y de la política como quinta esencia de la economía. Y, la valía de la dialéctica materialista como el mejor método de pensamiento crítico y creativo, como la vertebración interna de la ciencia-crítica.
EN ESTE ENLACE SE PUEDE DESCARGAR EL LIBRO
LEER TEXTO (138 páginas, pdf )