Ezin izan dugu lana behar bezala amaitu. Galiza Sempre eta CIEMEN fundazioekin batera soberanismoak erreforma politiko garaian Espainiar Estatuaren demokratizazioan egindako ekarpena lantzeko proiektua dugu esku artean. Horren harira Euskal Herrian Izaskun Larreategiri eta ezker abertzaleko beste hainbat militanteri elkarrizketa sakonak egin genizkien iazko uztailean. Esku artean galdetegi are sakonagoa geratu zaigu ordea Izaskuni egin gabe Korapiloa proiekturako. Azaroan egitekoak ginen baina diagnostikatu berri zioten minbiziaren ondorioz, sendatu arte atzeratu genuen zita. Gure artetik joan zaigu ordea. Hortaz, bere omenez, uztailean grabatutako elkarrizketa osoa publikatzea erabaki dugu, ongi azaltzen delako bere pentsamendu politikoa, sintesi gaitasuna eta izaera militantea. Txomin, Argala eta beste batzuen artean izar berria piztu da. Garaipen egunera arte Izaskun.
HERRIALDEKO HITZAMENAren DEFENTSA
Metalgintzako hitzarmena defenda dezagun.
EUSKAL PRESOAK KALERA!
Euskal presoak lantokietara!.
PENTSIO PUBLIKO DUINAK
Euskal pentsio sistema publikoa orain. 1080 euro gutxieneko pentsioa.
LAN DUINA BIZI DUINA
Lan eta bizitza duinabermatuko digun hiri duin batean biziteko eskubideadugu.Langileok eskubide guztien jabe!.
LANGILEOK EUSKAL ERREPUBLIKA
Herriak du hitza eta erabakia.
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12 ene 2016
19 nov 2014
Santi Brouard eta Josu Muguruza gogoan
By LAB INDAR 1:43
Santi Brouard eta Josu Muguruza, 30 eta 25 urte erahil zituela gerra zikinak. Bihar, azaroak 15 Euskaldunan eta azaroaren 20an Bilboko Errekalden omenaldia jasoko dute bi militante abertzaleek. "Apur ditzagun kateak" lelopean Sortuk omenaldia egingo die bihar Bilboko Euskaldunan arratsaldeko 18:00etan.
8 sept 2014
KRUTWING. Nacionalismo revolucionario
By LAB INDAR 14:16
Muy pronto se van a cumplir 50 años de la aparición de la revista Branka, editada en los años 60 en Bélgica por exiliados vascos. Entre las colaboraciones de su primer número, una de F. Krutwig (1), tuvo notable influencia en la época. Con el título “Nacionalismo revolucionario” (2), aplicaba al caso vasco “una nueva forma de la lucha del hombre por su libertad y, muy en especial, de la clases trabajadoras por su liberación social”. El autor establecía diferencias entre este “nacionalismo revolucionario” y el comunismo, aunque aseguraba que sus raíces estaban en Lenin y Bakunin.
Decía que Lenin introdujo una nueva visión del nacionalismo, respecto a los fundadores del marxismo, que representaba un cambio esencial. Lenin consideraba que “la lucha de liberación nacional de todo pueblo es una parte integrante de la lucha de liberación de los oprimidos en general”. Según Krutwig, el desarrollo de esta teoría habría dado lugar al nacionalismo revolucionario, que “es la forma de lucha (..) adoptada por los pueblos sometidos al imperialismo”.
En opinión del autor y, a pesar de las aportaciones leninistas al marxismo, “los pueblos que no están sometidos a la ocupación extranjera (…) no son capaces de comprender la gran fuerza revolucionaria y progresista que encierran los combates de los oprimidos contra el colonialismo”. De ahí que con la aparición del nacionalismo revolucionario, los comunistas estarían ya en condiciones de entender las justas aspiraciones nacionales de los trabajadores y estos de militar en los movimientos revolucionarios propios. Según Krutwig, “en el nacionalismo revolucionario los componentes nacionales y los revolucionarios forman un compuesto químico. Son inseparables”. Para este autor, el nacionalismo revolucionario era un salto dialéctico en la lucha revolucionaria de los trabajadores. Una nueva realidad y aunque, en parte semejante al nacionalismo burgués, su esencia y su praxis eran diferentes.
Este nacionalismo revolucionario, que se estaba experimentando en Latinoamérica, en Asia o en Africa, aplicado al caso vasco tuvo un verdadero impacto. Krutwig arremetía, en su artículo, contra los PCs español o francés. Este último criticado también por su actitud en Argelia, acusándoles de “traer un nuevo imperialismo a Euskadi, esta vez bajo el manto del proletariado”. Y, al mismo tiempo, abría la puerta a la participación de la pequeña y media burguesía vasca. Algo que, según reconocía, era impensable sin la ocupación extranjera. Es decir, se daba la posibilidad de colaboración proletarios-burgueses (lo que se llamaría Frente Nacional) solo por la aparición de intereses nacionales comunes.
Krutwig veía una hermandad revolucionaria mas allá de los innegables enfrentamientos de clase. Ya que, “el revolucionario español lucha contra un enemigo interno dentro de su pueblo, mientras que en la lucha del pueblo vasco por alcanzar la revolución socialista, el enemigo reviste en primer lugar el carácter de expoliador extranjero”. De otro lado, en esta lucha, “si los proletarios españoles se ponen del lado del Estado opresor, serán nuestros enemigos”.
Entre los enemigos del pueblo vasco, Krutwig citaba especialmente a los “vascos de apellido”: “Esteban Bilbao, Areilza, Lequerica, Careaga y tantos agentes del imperialismo”, diciendo que la patria de esta gente es España. También al norte eran señalados: los Ibarnegaray, Ibarrondo, Elizabide etc, que ocupaban posiciones en partidos franceses. “De ahí que la lucha de liberaciòn nacional vasca tiene que llevarse a cabo, contra todo lo que significa la entelequia España….”.
Para Krugwit hay que interpretar el momento histórico y aplicar en cada caso la solución revolucionaria concreta. Y aunque aporta citas de Lenin, de Mao, y otros, quiere huir del mimetismo y pedir la aplicación del socialismo adecuado, en cada caso concreto. Para ello rechaza la experiencia y aportaciones del PC español y francés, que ignoran los textos leninistas en favor de la autodeterminación y no saben interpretar las necesidades concretas de los pueblos oprimidos del Estado. Y recurre a los ejemplos de liberación de partidos comunistas de China, Vietnam, Cuba o Corea, concluyendo que la liberación nacional no puede hacerse sin liberación social.
Al autor no se le escapan los problemas de un Frente nacional, con la burguesía. “La burguesía vasca jelkide, afirma, tiende a la colaboración con la burguesía española” y también “el jelkide por naturaleza es burgués”. Aunque para Krutwig, en el nacionalismo revolucionario “la condición primordial es la de ser nacionalista”. En este apartado, Krutwig dedicaba amplio espacio a las citas de Mao. Entre ellas aportaba una clave: “En una nación en lucha contra un enemigo extranjero, la lucha de clases toma la forma de lucha nacional, y bajo esta forma se manifiesta la unidad”. A pesar de no olvidar que la contradicción principal es la que enfrenta a la clase explotadora (burguesía) y al proletariado, dice Krutwig que muchos ejemplos de liberación colonial muestran que hay una variable a esta. Y entonces el problema de los “izquierdistas puros”, es que se convierten en “españolistas reaccionarios”. Para Krutwig esto prueba “una ignorancia completa de las condiciones concretas de la lucha revolucionaria en Vasconia. Esta gente, a veces, por rechazar el aburguesamiento del PNV, lo que hacía era echar la criatura con el agua sucia por la fregadera”.
En apoyo de esta tesis cita de nuevo a Mao: “En caso de una guerra de agresión (…) las diferentes clases pueden unirse provisionalmente para llevar una guerra nacional contra el imperialismo”. Indudablemente el caso es mucho menos dramático hoy, en el caso vasco, en el que la ocupación no se presenta siempre con la misma crudeza que en los casos chino, vietnamita, argelino etc. O en la Euskadi de 1936. Pero para esto, Mao también tenía una advertencia: “Cuando el imperialismo no recurre a la guerra, puede utilizar otros medios: polìticos, económicos y culturales como formas mas moderadas de opresión”. Entonces, “la clase dominante del pais semicolonial puede capitular ante el imperialismo: se forma entonces entre ellos una alianza opresora para las masas populares”.
No olvida Krutwig el papel fundamental que adquiere la lengua propia, en los procesos de liberacion nacional. Dedica numerosos párrafos y expone ideas contra la opresión cultural o linguística. Y proponía, a partir de las tesis del vietnamita Troung Chinh, la creación de los conocidos frentes (que luego trataría de adoptar ETA) entre los cuales el cultural se ocuparía de la promoción del euskera y de crear contradicciones con el jelkidismo, que además de burgués sería castellanizante. Este y otros escritos de Krutwig sobre el nacionalismo revolucionario, o sobre la historia vasca, aportaron luz y marcaron el pensamiento de toda una generación en una época de represión cultural sin precedentes. Pero no han perdido toda su vigencia. Para quien tenga a su alcance este texto, recomendamos su relectura. Y en todo caso, dejamos en el aire la posible actualidad de estas, entonces teorías revolucionarias, que casi cumplen cincuenta años. Y que en algunos casos pueden necesitar arreglos, pero en otros mantienen su lucidez inicial.
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(1) Federico Krutwig (1921-1998) euskaltzale y militante vasco. Uno de los mas influyentes miembros de ETA, en el periodo de la V Asamblea.
(2) “Nacionalismo Revolucionario” Branka, nº 1-abril 1966 Ed. ediciones vascas (1979)
30 jul 2013
El legado de Argala
By LAB INDAR 1:24
El legado de Argala es la voluntad de resistir a la dominación capitalista, que esclaviza a los pueblos y a los individuos. Es posible crear un mundo más humano.
Hace unos días, cometí la imprudencia de ver los dos capítulos de la miniserie El asesinato de Carrero Blanco, dirigida por Miguel Bardem y coproducida por TVE, ETB y Boca Boca Producciones. Se estrenó en 2011 y redunda en las hipótesis que atribuyen el atentado a una compleja trama, con infinidad de hilos políticos. La tesis de la miniserie es que ETA no habría logrado su objetivo, sin la ayuda –directa o indirecta- de la CIA, la OAS y ciertos sectores de la dictadura, que deseaban reformar el régimen desde dentro para frenar el descontento social y conseguir la entrada de España en el Mercado Común Europeo.
Algunos consideramos poco probable que Henry Kissinger organizara en esas fechas el golpe de estado contra Salvador Allende y se implicara simultáneamente en la liquidación de Carrero Blanco. Tampoco parece muy probable la colaboración entre la OAS y ETA. De hecho, el Batallón Vasco Español y el GAL se nutrieron de mercenarios de las OAS. Quizás lo que se pretende ocultar con estas teorías es la vulnerabilidad del Estado, al menos en esos años. Al margen de especulaciones, la miniserie retrata a los integrantes del “Comando Txikia” como unos rufianes malencarados, lo cual resulta particularmente indignante en el caso de José Miguel Beñaran Ordeñana, “Argala”, interpretado por Unax Ugalde. Todos los testimonios que se conservan destacan su sentido ético y su carácter solidario y comprometido. Eugenio Etxebeste, “Antxon”, escribe: “Poseía una humanidad desbordante, alejada de todo signo extremista o fanático. La violencia suponía un reto moral permanente en sus convicciones filosóficas de Justicia y Libertad. Hasta su fisonomía, ligeramente enfermiza, contradecía la grandeza y amplitud de un espíritu forjado en el sacrificio y la dedicación plena al servicio del pueblo trabajador vasco”.
Es imposible hablar de Argala sin hablar de Eva Forest, que mantuvo una estrecha amistad con él. Nacida en el seno de una familia anarquista, Genoveva Forest Tarrat estudió medicina y sociología. Casada con Alfonso Sastre, ambos se opusieron a la dictadura franquista desde las filas del PCE. Eva viajó a Cuba y Vietnam, adoptando un firme compromiso con los movimientos de liberación nacional. Apoyó las huelgas de los mineros asturianos, las reivindicaciones feministas y las protestas estudiantiles. La solidaridad con los encausados en el Proceso de Burgos ejerció un papel determinante en su ruptura con el reformismo del PCE y su acercamiento a la izquierda abertzale. Se presume que colaboró con el “Comando Txikia” en el atentado contra Carrero Blanco.
Sus relaciones con el independentismo vasco le permitieron entrevistar a los activistas de ETA que habían ejecutado la acción y reflejar sus conversaciones en Operación Ogro, una obra que publicó en Francia la editorial Ruedo Ibérico. Acusada de participar en el atentado de la Calle del Correo, pasó tres años en la prisión de Yeserías, no sin haber sufrido la experiencia de la incomunicación y la tortura. Excarcelada gracias a la amnistía de 1977, se instaló en Fuenterrabía con su marido. Elegida senadora de Gipuzkoa por Herri Batasuna, colaboró habitualmente con Gara y Egin, escribió varios libros y fundó la editorial Hiru, con el propósito de publicar en ediciones baratas textos de literatura política. Eva Forest jamás advirtió ninguna contradicción entre el internacionalismo y los movimientos de liberación nacional. Su experiencia en Cuba y Vietnam le enseñó que el nacionalismo y el internacionalismo no estaban reñidos: “…en la medida en que nos solidarizábamos con otros pueblos, nos hacíamos internacionalistas e íbamos entendiendo mejor nuestros problemas nacionales. Y cuanto más conocíamos estos problemas nacionales mayor era nuestro internacionalismo”.
Eva conoció personalmente a Argala cuando había llegado a la conclusión de que “la violencia revolucionaria no es deseable, pero resulta imprescindible en muchos movimientos de liberación nacional”. Argala es el primer militante de ETA al que conocen Eva Forest y Alfonso Sastre. A los dos les impresiona favorablemente. “Era un hombre muy sensible –escribe Eva-, muy atento a los problemas humanos de quienes estaban a su alrededor, captaba en seguida las situaciones y tenía una gran capacidad de análisis […]. Su inteligencia era grande, siempre estaba reflexionando, planteándose dudas, corrigiendo errores, pidiendo pareceres, creando espacios para el diálogo; su firme convicción en los objetivos por los que luchaba le permitía ser extremadamente flexible”. En esa época, Eva contempla con asombro que algunos elogien la resistencia del pueblo vietnamita o la actividad revolucionaria de las guerrillas de América Latina y condenen los mismos métodos aplicados a la lucha del pueblo vasco.
Alfonso Sastre se mueve en la misma línea, plenamente identificado con la causa abertzale y sin escatimar palabras de admiración hacia la figura de Argala: “Era un hombre que se borraba a sí mismo mientras hablaba, que se autodifuminaba, que se quitaba a sí mismo toda importancia, como si retirara su firma de todo su pensamiento, colectivizándolo; en realidad, devolviéndolo a sus orígenes, el pueblo trabajador vasco, en el que residía la fuente de toda su inspiración… como hombre de letras y de armas. […] Era un verdadero gudari. Su figura era el perfecto ejemplo de que la violencia revolucionaria es lo contrario de la brutalidad, y la prueba incontestable de que los guerreros revolucionarios son precisamente los verdaderos militantes de la paz”.
En el prólogo que escribió para la biografía de Argala elaborada por Iker Casanova y Paul Asensio (Argala, Txalaparta, 1999), Eva Forest apunta que el militante abertzale le cautivó desde el primer momento. “Hay gentes a las que uno ama y no sabe cómo ha ocurrido. […] Al Moro [uno de los apodos de Argala] le quisimos siempre, desde el primer día”. Por su sinceridad, por su honestidad, por su sencillez. Su prematura muerte no ha borrado su capacidad de movilizar a un pueblo y de contagiar su entusiasmo a cualquier nación o clase social oprimida que sueña con su liberación. Al igual que el Che, su figura no ha cesado de crecer desde que un grupo parapolicial acabó con su vida el 21 de diciembre de 1978, colocando una bomba en los bajos de su Renault 5 naranja. Argala murió en Anglet, con sólo 29 años. En el atentado participaron militares de los tres cuerpos del Ejército Español, la Guardia Civil, agentes del CESID (más tarde CNI) y mercenarios de la OAS, la triple A y neofascistas italianos.
Todo sugiere que Rodolfo Martín Villa, Ministro de Gobernación, ordenó y coordinó la represalia por la muerte del almirante Carrero Blanco, pero nadie ha mostrado interés en abrir una investigación judicial que revelaría hasta qué punto el terrorismo de Estado es una estrategia profundamente arraigada en los sucesivos gobiernos de la democracia española. En su emotivo prólogo, Eva evoca un paseo con Argala por un Retiro otoñal y una fugaz visita al Museo del Prado para enseñarle El paso de la laguna Estigia, la obra más famosa del pintor flamenco Joachim Patinir. “Todo anuncia un despertar placentero –escribe Eva-, pero ese barquero que llega a contraluz es inquietante. Viene de frente, como solía decir Bergamín que venía la muerte”. Su incansable tránsito, buscando nuevos viajeros, refleja “ese difícil equilibrio entre la vida tan amada y la muerte inevitable que no perdona. Es como si hubiera hecho el viaje en dirección contraria: de la muerte a la vida”.
Argala escuchó a Eva en silencio y, al salir del Prado, comenzó a hablar de la muerte desde la perspectiva del que sobrevive a los amigos prematuramente desaparecidos. Habló de sus compañeros asesinados por las Fuerzas de Orden Público, muchas veces cuando sólo eran adolescentes. Por entonces, Argala apenas superaba los veinte años, pero se expresaba con una enorme madurez y clarividencia. Ya había asumido su muerte como algo cercano e ineludible, pero la posibilidad de ser torturado le aterraba. Sabía que casi todos los seres humanos se derrumban en esas circunstancias y no se le ocurría ningún reproche ni objeción moral.
Ya se había acostumbrado a la clandestinidad y a no poder llevar una existencia normal, con lazos afectivos convencionales y libertad de movimientos. Pensaba que los más jóvenes debían mentalizarse poco a poco antes de implicarse en la lucha clandestina. No era partidario de un compromiso basado en lecturas indigestas y frases grandilocuentes. El compromiso debía surgir de “un acercamiento más humano, más lógico y vital”. Eva Forest y Argala acabaron esa mañana hablando de libros y elaborando una lista de títulos imprescindibles para reunir una buena biblioteca. “Fue un día muy especial –anota Eva- porque a partir de un cuadro y al hilo de la muerte terminamos hablando de la vida, de una vida nueva y distinta, que ambos creíamos posible”.
Después del asesinato de Argala, Eva soñó que se reencontraba con su amigo en el cuadro de Patinir. Forest le había confesado que ese cuadro era su secreto, algo muy personal que atesoraba en su interior desde los dieciséis años. Argala no era un apasionado de la pintura. Le gustaba más la música y la literatura, pero durante su visita al Prado se fijó en El Jardín de las Delicias, particularmente en la tabla dedicada al Infierno, tal vez porque advirtió en esa sección el mismo sufrimiento de un mundo destruido por el capitalismo y el imperialismo. En el sueño de Eva Forest, Argala disipaba cualquier ilusión sobre la inmortalidad, afirmando que no existía nada después de la muerte. Sin embargo, la vida de Argala nunca se ha extinguido en la memoria de un pueblo dividido por fronteras artificiales. La reacción popular después de su muerte revela el afecto que le profesaba la mayor parte del pueblo trabajador vasco.
La policía española ocupó Arrigorriaga, su localidad natal, para impedir que las miles de personas concentradas en las diferentes vías de acceso no pudieran participar en los actos de homenaje. Sólo unos pocos logran cruzar el río o las vías del tren. Ante la presencia de 4.000 agentes de las Fuerzas de Orden Público, los Beñaran deciden que sólo la familia y unas pocas figuras de la izquierda abertzale asistan al funeral y al entierro. Piden que los vecinos se retiren a sus casas y cierren las puertas y las ventanas en señal de luto. Arrigorriaga se convierte en un pueblo fantasma. Todos los comercios echan el cierre. El féretro de Argala cubierto por una ikurriña avanza en mitad de un silencio sobrecogedor. Aparte de la madre y los hermanos, acompañan a la comitiva Txomin Ziluaga, Santi Brouard, Telesforo Monzón y Alfonso Sastre. “Agur José Miguel y agur Argala. En medio del combate a los dos os quise y a los dos os saludo”, escribió Telesforo Monzón.
A principios de diciembre de 1978, Argala realizó una grabación a petición del comité pro-amnistía de Arrigorriaga. Durante media hora, habló con su mezcla de timidez y determinación, sin lograr reprimir su característica tos seca. Son palabras pronunciadas en el umbral de su muerte y que pueden interpretarse como un verdadero testamento político y vital. Algunas reflexiones son proféticas y pueden aplicarse al presente: “Creo que la Reforma política […] es un intento de la burguesía española para dejar todo como estaba en tiempos del franquismo, pero dándole un aspecto más democrático”.
La crisis que empezó en 2008 ha sacudido las conciencias y cada vez son más los que piensan que la Transición sólo fue una estafa. No se puede hablar de democracia en un país donde persiste la tortura y hay mil fosas esperando su exhumación, con los restos de más de 100.000 personas, eso sin mencionar las enormes desigualdades sociales o la inexistencia de grandes medios de comunicación realmente independientes. “Quien promete que va solucionar los problemas –continúa Argala- siempre miente, el único que puede solucionar los problemas del pueblo, el único que puede solucionar los problemas de los trabajadores es el propio pueblo, son los propios trabajadores”. Imagino que la marea de indignación ciudadana que ha recorrido el Estado español en los últimos cinco años suscribiría estas palabras, por lo menos hasta que alguien le indicara que procedían de un dirigente de ETA.Tampoco creo que discrepara con las últimas frases de la breve alocución ante un magnetófono: “Sólo un pueblo organizado puede conseguir los objetivos por los que lucha o a los que aspira. […] ¡Ánimo! ¡A organizarse y pelear!”
El legado de Argala es la voluntad de resistir a la dominación capitalista, que esclaviza a los pueblos y a los individuos. Es posible crear un mundo más humano, con libertad y dignidad para todos, pero esa utopía sólo puede realizarla la voluntad popular y no una élite política que tenderá a encaramarse en el poder y a conservarlo a cualquier precio. Sin el protagonismo del pueblo en todas las fases de la vida colectiva e institucional, no habrá una convivencia pacífica y verdaderamente democrática. “Hay que pisar barro y no alfombras”, afirma Periko Solabarria, cura obrero y abertzale. Creo que ninguna frase resume mejor la herencia de un joven vasco comprometido con el socialismo y la autodeterminación de los pueblos. Algunos intentarán difamar su figura o la deformarán grotescamente, como la serie de Miguel Bardem, pero muchos opinamos que Argala encarna las mejores virtudes del revolucionario. Igual que el Che. Los dos son auténticos focos de vida y esperanza.
7 may 2013
El origen del Primero de Mayo
By LAB INDAR 10:21
Resumen
¿Qué podría proporcionarles a los trabajadores más coraje y fe en su
propia fuerza que un paro masivo, decidido por ellos mismos? Por eso, la
idea de una fiesta proletaria fue rápidamente aceptada y comenzó a
extenderse de Australia a otros países, hasta conquistar finalmente todo
el mundo proletario.
La feliz idea de instaurar un día de fiesta proletaria para lograr la
jornada laboral de ocho horas nació en Australia, donde ya en 1856 los
obreros habían decidido organizar un día completo de huelga, con mitines
y entretenimiento, como una manifestación a favor de la jornada de ocho
horas. Se eligió el 21 de abril para esa celebración.
Al principio los obreros australianos pensaban en una única
celebración, aquel 21 de abril de 1856. Pero como esa primera
celebración tuvo un efecto muy fuerte sobre las masas proletarias de
Australia, animándolas con ideas agitadoras, se decidió repetirla todos
los años.
Efectivamente: ¿Qué podría proporcionarles a los trabajadores más
coraje y fe en su propia fuerza que un paro masivo, decidido por ellos
mismos?
¿Qué podría proporcionarles más valor a los eternos esclavos de las
fábricas y de los talleres que el reconocimiento de su propia gente?
Por eso, la idea de una fiesta proletaria fue rápidamente aceptada y
comenzó a extenderse de Australia a otros países, hasta conquistar
finalmente todo el mundo proletario.
Los primeros en seguir el ejemplo de los obreros australianos fueron los norteamericanos.
En 1886 se fijó el 1º de mayo como el día de la huelga
universal. Ese día, 200.000 trabajadores abandonaron sus lugares de
trabajo y exigieron la jornada laboral de ocho horas. Más tarde, la
policía y el hostigamiento legal impidieron por muchos años la
repetición de esa gran manifestación.
Sin embargo, en 1888 restablecieron su decisión y fijaron el 1º de mayo de 1890 como el día de la siguiente celebración.
Mientras tanto, el movimiento obrero en Europa se había fortalecido
notablemente. La expresión más poderosa de este movimiento ocurrió en el
Congreso Internacional Obrero de 1889. En ese Congreso, al que
asistieron 400 delegados, se decidió que la jornada de ocho horas debía
ser la primera reivindicación. El delegado de los sindicatos franceses,
el obrero Lavigne de Burdeos, propuso difundir esa reivindicación en
todos los países mediante un paro universal. El delegado de los
trabajadores estadounidenses llamó la atención de sus camaradas sobre la
decisión de ir a la huelga el día 1º de mayo de 1890, por lo que el Congreso fijó esa fecha para la fiesta proletaria universal.
Los obreros, al igual que treinta años antes en Australia, pensaban solamente en una única manifestación. Ese 1º
de mayo de 1890 el Congreso había decidido que los trabajadores de
todos los países se manifestarían juntos por la jornada de ocho horas.
Nadie había hablado de repetir la celebración en años siguientes.
Naturalmente, nadie podía predecir el enorme éxito que tendría esa idea
ni la rapidez con que sería adoptada por la clase obrera. Sin embargo,
fue suficiente celebrar el 1º de mayo tan sólo una vez para que todos
comprendieran y sintieran que debía convertirse en una institución anual
y permanente.
El 1º de mayo significaba establecer la jornada de ocho
horas. Pero aún después de haber logrado este objetivo, ese 1º de mayo
no fue abandonado. Mientras continúe la lucha de los obreros contra la
burguesía y la clase dominante, mientras todas las exigencias no hayan
sido satisfechas, el 1º de mayo continuará siendo la
manifestación anual de esos reclamos. Y cuando lleguen días mejores,
cuando la clase obrera del mundo haya logrado su objetivo, es probable
que la humanidad entera también celebre el 1º de mayo, honrando las amargas luchas y los sufrimientos del pasado.
Rosa Luxemburg
Febrero 1894
Febrero 1894
[Escrito en 1894. Publicado en polaco en Sprawa Robotnicza, París, febrero 1894.]









